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martes, 20 de octubre de 2015

MÉTODO CIENTÍFICO, ASPECTOS EPISTEMOLÓGICO Y METODOLÓGICOS PARA EL USO DE LA ESTADÍSTICA

MÉTODO CIENTÍFICO, ASPECTOS EPISTEMOLÓGICO Y METODOLÓGICOS PARA EL USO DE LA ESTADÍSTICA
Ignacio Méndez Ramírez*
Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas Universidad Nacional Autónoma de México.
Resumen. En todo trabajo de Investigación, se tiene un marco epistémico. En muchas áreas de investigación “tradicionales” como la Biología, Medicina, Agronomía, etc., este marco es tácito, es decir se asume inconscientemente. Además es muy común que sea un marco totalmente erróneo, a partir de la filosofía del Positivismo o Empirismo Lógico. El uso de este marco hace que la investigación sea muy rígida, pretendiendo ser totalmente objetiva y racional. Los filósofos modernos han rechazado unánimemente este marco epistémico, y han postulado entre otras cosas, que la ciencia no es totalmente objetiva, que hay actos en el proceso de investigación científica, que no pueden ser justificados totalmente de forma racional. En el artículo, se discuten brevemente estos aspectos epistemológicos.
Se introduce también algunas ideas sencillas sobre conceptos de causalidad y de aspectos metodológicos para apoyar la causalidad, en particular la eliminación o minimización de los llamados factores de confusión, mediante cuatro procedimientos: la homogeneización de los elementos de estudio; la aleatorización de variantes de factores causales a los elementos; la formación de bloques o estratos homogéneos dentro de ellos pero heterogéneos entre ellos y mediante la formulación de modelos estadísticos que contemplen las acciones simultáneas de varios factores.
palabras clave: Objetividad; Metodología; Estadística; Población; Epistemología
Abstract. Any research work supports its own epistemic frame or support. In applied research areas such as Biology, Agronomy, Medicine and others, that frame is assumed in a tacit way. Usually, it is erroneously supported either in positivistic philosophy or logic empiricism. The use of such frame renders research inflexible, even if pretending to be objective and rational. Modern philosophers unanimously reject such philosophic frame. They consider that research is not totally objective, that there are terms of the research that cannot be totally justified in a rational and objective way. In this article a short discussion on these epistemic topics is presented.
Both, the concept of causality and methodological considerations are introduced in order to study relationships postulated as causal; particularly, the elimination of alternative explanations, such as the confusion factors. Research was driven within four methodological procedures: homogenization of the study units, random allocation of the variants that represent the proposed causes, blocking of groups of units, and the use of statistical models, such as covariance analysis that consider the simultaneous occurrence of several explicative factors.
Key Words: Objectivity; Methodology; Statistics; Population; Epistemology
Original recibido el 03-08-2012
Última revisión el 06-09-2011
    1.Justificación
La estadística se utiliza con frecuencia creciente como una parte de la metodología de investigación, tanto en la fase de planeación (protocolos) de la investigación como en la interpretación y análisis de la información obtenida en ella.
Es importante que tanto los estadísticos como los investigadores en áreas sustantivas (ciencias fácticas), tengan una base de ideas y conceptos comunes para poder integrar los grupos interdisciplinarios necesarios para el buen éxito de las investigaciones.
Una fuente de problemas en la planeación de investigaciones, en el análisis estadístico y en la interpretación de ellas, surge por un marco filosófico o epistemológico inadecuado. Es frecuente la concepción mágica de que la estadística puede validar una investigación o bien que prueba sin lugar a dudas la veracidad de una hipótesis. También la idea de que existe un método científico infalible y obligado, entonces basta con seguirlo y no habrá errores, además de que la estadística con reglas rígidas (alfa de 0,05, n = 4, etc.), es parte de ese método.
Los filósofos de la ciencia modernos, consideran que no hay un método científico infalible y obligado, que hay cierta subjetividad en la investigación (lo que no significa hacer trampas). También que la estadística sólo es un valioso auxiliar en la planeación y análisis, pero que como toda conceptualización humana, esta sujeta a aspectos falibles.
En virtud de lo anterior es necesario que se estudie la filosofía de la ciencia moderna, así como aspectos de metodología general y los fundamentos epistemológicos de la estadística misma, para valorar adecuadamente el papel de la estadística en la investigación. Revisar los conceptos de: Concepto, teoría, objetividad, empirísmo, racionalidad, modelaje matemático, entre otros. Valorar otras características de la investigación científica. Critica a la visión positivista de la ciencia. Evaluar el concepto de Causalidad y las dificultades para su valoración Se ha avanzado en la postulación de una posición llamada de “falsacionismo metodológico” en la que se ubica con claridad el papel de la aleatorización, formación de bloques y pruebas de significancia estadística.
    2.Aspectos epistemológicos
Por considerar que la posición filosófica de los practicantes de alguna ciencia, afecta de manera muy importante los supuestos que se hacen al investigar y en ocasiones también a los aspectos metodológicos, es necesario revisar aun que sea someramente algunos aspectos de la filosofía de la ciencia. Se plantea de modo esquemático una comparación de posiciones epistémicas. Se mencionan sólo algunas de las características más relevantes. Además éstas están relacionadas unas con otras.
    3.Objetividad, Empirismo
A partir del renacimiento y durante la Ilustración, culminando con Descartes, se considera la existencia de una realidad objetiva totalmente comprensible por la mente humana, al mismo tiempo que esa mente esta separada y no contaminada por la realidad. De aquí se desprende una recomendación a los investigadores. Para hacer ciencia hay que ser totalmente objetivo, o bien “En la construcción de teoríassólo la información empírica es la que cuenta. Se ha reconocido ya por muchos pensadores que no se puede ser totalmente objetivo y que para construir teorías se utiliza tanto la información empírica como las ideas y teorías previas que se tienen, se puede decir “los hechos tienen carga teórica. El conocimiento se construye a partir de ideas previas y experiencias empíricas. Hay una indivisibilidad del conocimiento, con el método usado para adquirirlo y con los supuestos teóricos empleados. Esto se expresa de manera esquemática en la figura

Como un ejemplo de la relación objetividad y metodología, he planteado a muchos alumnos a los que les solicito que se responda falso o verdadero, a la siguiente aseveración, “Las estaturas de los seres humanos tienen distribución normal, la respuesta con cierta frecuencia es que es verdadero. La consideración de verdadera en esta aseveración, tiene implicaciones epistémicas y metodológicas. En el aspecto de la epistemología, esto implica que la distribución normal es una propiedad objetiva de la naturaleza de los conjuntos de seres humanos. Como si la distribución normal fuera algo que existe en la naturaleza y que sólo hay que ”descubrirla”. Al señalar que sobre la base de consideraciones del modelo matemático, en toda distribución normal, no importan los valores de la media y la desviación estándar, la probabilidad de un valor negativo es mayor que cero; P(x < 0) >0. Si esto se refiere a las estaturas de los seres humanos, implicaría la existencia de seres humanos con estatura negativa (¿?). Los alumnos al señalarles esto ya dudan de la veracidad de la aseveración. Mi consideración es que la normal como un modelo matemático no es una propiedad objetiva de la naturaleza en ningún caso. Se podrá decir, en ciertos casos, que el modelo normal describe con una aproximación aceptable la distribución de frecuencias de las estaturas dentro de algún grupo de seres humanos relativamente homogéneo. El ejemplo además, tiene una implicación metodológica que conduce a un error de diseño grave, consiste en el hecho de que no se especificó, a que grupo de seres humanos se les aplicaría la distribución normal. Ciertamente, si se toman niños recién nacidos junto con adultos algunos de sexo masculino y otros del sexo femenino y además de diferentes grupos raciales; entonces el modelo de la distribución normal es absolutamente inadecuado. Quizá para un grupo de seres humanos homogéneos en edad, sexo, grupo racial y tipo de alimentación, el modelo normal pueda ser una buena aproximación para la distribución de las estaturas. Este ejemplo es bastante representativo de la necesidad de consideraciones epistémicas en todo el uso de la estadística. Así este error, desgraciadamente muy frecuente, conduce de modo general a tomar una variable numérica medida en un tipo de entidades y sin mas consideraciones, asumir (considerar válido) un modelo probabilístico para la variabilidad de esas mediciones. Otra implicación metodológica es la búsqueda de modelos que se ajusten o representen la realidad prácticamente sin error, lo cual en estadística es imposible.
Esta situación sobre el carácter ontológico de la matemática, como una propiedad objetiva (tipo platónico), tiene otras consecuencias para la investigación, sólo comento algunas.
  • Produce un exceso de confianza en la matemática, incluso en ocasiones con un papel validador de teorías y conocimientos. Así, se considera “si se expresa matemáticamente no puede estar equivocado; en particular en estadística, “Si hay diferencias estadísticamente significativas, se demuestra una hipótesis científica
  • Rechazo a las ciencias sociales, por que no usan matemática.
  • Evitar consideraciones o argumentos teóricos, si no están ligados a las definiciones en expresiones matemáticas.
  • Ignorar el papel del diseño de investigación. Es decir no importa cómo se eligen los elementos de estudio o cómo se miden las variables. Se expresa “el modelo matemático describe la realidad. A mí me parece más correcto decir “El modelo matemático representa con errores aceptables la realidad y esto lo hace mediado por el diseño de investigación
    4.Racionalidad en el Método
Por un marco epistémico inadecuado, es frecuente que se suponga la existencia de “Un método científico infalible y obligado. Un método, en el sentido de que solo hay un camino para obtener conocimiento. Infalible por que si se siguen sus pasos se llega sin error a un conocimiento científico. Finalmente obligado por que para hacer ciencia hay que seguir ese método. Esto equivale a considerar que el método es racional. Por supuesto que muchos investigadores y prácticamente todos los filósofos rechazan esta posición. Sin embargo en la practica, hay aún investigadores quienes, aunque sea implícito, si trabajan según este supuesto. En particular esta situación produce una falta de crítica a los métodos y diseños de investigación usados, frecuentemente se copian diseños y metodologías sin una cuidadosa adecuación a la situación particular de cada investigador. Las consecuencias también se extienden al uso de los modelos matemáticos, los que también frecuentemente se utilizan sin considerar su pertinencia a cada situación particular. Para evitar este concepto erróneo de “método científico”, planteo dos ciclos en la fase de planeación de una investigación fáctica. Un primer ciclo: Problema – Marco Teórico – Hipótesis
Un segundo ciclo es el de Hipótesis - Recursos – Diseño
Se entiende por diseño todo lo que se realiza empíricamente para obtener información que apoye o contradiga la hipótesis. Por supuesto que en este proceso de los dos ciclos, ligados por la hipótesis, se pasa de uno al otro, lo que busca es que exista la máxima coherencia entre los diversos componentes, pero no esta determinada una cosa en función de las demás, hay creatividad, pero también subjetividad. Se debe efectuar una crítica muy fuerte para que se logre plantear un diseño que sea factible con los recursos y que minimice las posibilidades y magnitudes de los errores, en la adquisición del conocimiento que representa contestar el problema vía el apoyo o no de la hipótesis. Se puede decir que no hay una racionalidad absoluta, en la elección del tema (problema), de la teoría pertinente, de la hipótesis y del diseño.
    5.Reduccionismo o enfoque sistémico
Se ha comentado este aspecto en muy diversas fuentes, en las que se plantea de modo preponderante que no se puede entender un aspecto de la realidad, sólo estudiando cada una de sus partes por separado, se requiere un estudio de las interrelaciones de unas con otras, y que el todo tendrá propiedades que no son explicables o deducibles a partir de las propiedades de las partes. A esto le han llamado “propiedades emergentes”. Considero que estas ideas también son aplicables a la metodología, en el sentido de que unas partes de ella tienen relación y se afectan por otras. Para el empleo de la estadística esto, trae como consecuencia que no sea adecuado que los aspectos de la aleatoriedad del mundo y sus formas de representación (estadística), se contemplen de manera separada de los aspectos sustantivos o fácticos del problema estudiado. Lo que a su vez implica que las consideraciones estadísticas deben contemplarse en todas las fases de la investigación. Debido tal vez a la preponderancia del enfoque positivista, es frecuente que se plantee el uso de la estadística como una manera final de considerar la información y tratar de reducir la incertidumbre que la aleatoriedad o variabilidad que presentan los fenómenos estudiados. Esto trae como consecuencia que frecuentemente se ignora el diseño en la construcción de los modelos y del papel que el diseño puede tener para eliminar errores en general.
    6.Causalidad
El concepto de causalidad ha sido muy discutido desde tiempos remotos, tomare aquí la visión de (Johnson, 1999)
Los conceptos de causa, eventos y todas las otras estructuras ligadas a eventos no son únicamente reflejos de una mente independiente de la realidad; son fundamentalmente conceptos humanos. Surgen de la biología del humano. Sus significados literales son muy pobres, en cambio son metafóricos de manera significativa e inevitable.
Los conceptos de causas y eventos no son objetivos en el sentido de estar en el mundo independientemente de la mente. Tampoco son puramente subjetivos en el sentido de estar en la mente, en forma contingente y radicalmente relativa. Se requiere un enfoque experimental para ellos.
Los conceptos de causas que han prevalecido son: Son substancias materiales, son formas, son propósitos, son la aplicación de una fuerza, son condiciones necesarias, son temporalmente a priori a los efectos, son leyes de la naturaleza, son uniformidades de la naturaleza, son correlaciones es decir relaciones constantes.
Se considera así, que muchos conceptos, entre ellos los de la causalidad surgen de metáforas entre las sensaciones y experiencias personales básicas con los objetos y sus relaciones en el mundo.
Por otro lado, si el estado resultante no ocurre siempre, se debe considerar a la causalidad en términos estadísticos, lo cual nos lleva al concepto de probabilidad. La causalidad probabilistica, especifica cambios en las distribuciones de los estados resultantes, al variar la especificación de los estados
El uso adecuado de la estadística es la búsqueda de correlaciones que no puedan ser debidas a otros factores (correlación condicionada con los factores más factibles de explicar de modo alternativo, la asociación). Además hacer uso de otras teorías (con sus metáforas), para que la causalidad no se apoye nada más en las Metáforas “Correlación es Causalidad” y “Causalidad Probabílistica”.
    7.Contrastación de hipótesis de Causalidad Estadística.
Como una manera de plantear de manera más clara cual es el papel del diseño estadístico y los análisis estadísticos en la búsqueda de apoyo empírico a una hipótesis de causalidad probabilística, se tiene el siguiente esquema. Sea el diseño de investigación, es decir todas las operaciones empíricas que se efectúan para obtener información que apoye o entre en contradicción con la hipótesis. En este diseño D, resaltan aspectos como: definición de los elementos de estudio, y la población de interés, formas de obtener muestras representativas de la población, ¿qué se mide en los elementos, como se mide, cuando se mide con que instrumentos?, Etc. H es la hipótesis que establece que es un factor causal o estado inicial, y de Y como efecto o estado resultante. Esto se va a representar esquemáticamente como
H -> X Y
Además se consideran algunos SA, supuestos adicionales de operación del mundo, teorías y otras explicaciones aceptadas. Entonces el silogismo básico que se sigue muy frecuentemente en la investigación, es:
Si H es cierta en condiciones de Diseño D, y bajo supuestos adicionales SA, se espera que ocurra E. Donde E es básicamente una especificación o predicción de la forma esperada, en que debe cambiar la distribución de la Y, al considerar los diversos cambios en X. Esta es una consideración puramente deductiva. Se va a contrastar (comparar) con la información empírica que se obtenga al llevar a cabo el estudio con el diseño D, y observar un resultado O, para considerar en que medida se obtiene lo esperado que es E. Se tiene así el esquema:
La conclusión se lleva a cabo, al evaluar la comparacion, contrastacion, de la teoría con la práctica. De manera general se tiene, si hay concordancia entre esperado E y lo que ocurre O, se apoya la H (hipótesis). Este apoyo no implica que sea verdadera. En caso contrario, si hay discrepancias, es decir lo que ocurre en la práctica, Oesta muy discordante con E, entonces se rechaza la H. Esto es el llamado falsacionismo de Popper. Sin embargo es importante resaltar dos aspectos del proceso. Primero que se rechaza o apoya la hipótesis en forma condicionada a la operación de los supuestos adicionales, SA y la validez del diseño D. Se suspende entonces una conclusión definitiva. Por otro lado la forma de valorar el grado de concordancia entre lo esperado teoricamente E, y lo que realmente ocurre O, depende de aspectos subjetivos y de consideraciones teóricas incluidas en los SA. Es frecuente el uso de la estadística, con su modelación matemática, para valorar la magnitud de la discrepancia entre O E. De modo intuitivo, si la discrepancia es “grande”, se rechaza H, en caso contrario no se rechaza. R. A. Fisher utilizó la modelacion de la aleatoriedad en el proceso y encuentra la probabilidad de que si H es cierta ocurra una discrepancia como la obtenida entre O E , o mayor, lo que se conoce en estadística como el valor de P (P aquí en el sentido de probabilidad). Entonces se establece una equivalencia: La discrepancia entre O E se considera “grande” si su valor de P es “pequeño”. El propio Fisher propuso como valor de P pequeño 0.05 o 0.01, y es denominado “nivel de significancia” . Al proceso se le llama “Prueba de Significancia Estadística”
Es importante resaltar que el razonamiento : “si la discrepancia entre E O es grande se rechaza la H”, es muy general y no se restringe a consideraciones estadísticas; los humanos lo usan en inumerables ocasiones,. En caso de fenómenos con gran variabilidad o aleatoriedad, es muy frecuente el uso de las pruebas de significancia.
En el razonamiento anterior es de suma importancia reconocer que siempre existe la posibilidad de “Explicaciones Alternativas”
Donde A, B, ...Q son explicaciones alternativas a (niegan H), cada una con sus supuestos adicionales SAASAB ... SAQ y que con el mismo diseño también implican la ocurrencia de E
En este caso si ocurre O muy cercano o igual a E, se apoyan tanto H, como A, B,... Q. Si hay mucha discordancia entre O y E, se rechaza la H y se rechazan también todas las explicaciones alternativas y H.
En este situación, si ocurre una gran concordancia entre O y E, se apoya por igual H y las explicaciones alternativasA, B, ...Q. Lo que se debe evaluar en base a información empírica y teórica, es la válidez o plausibilidad de los SAA ,SAB... SAQ . Si se tiene alguna explicación alternativa con un supuesto plausible y probable, el diseño es inadecuado. Se recomienda cambiar el diseño para hacer que ahora ya no sea posible o por lo menos que sea improbable esa explicación alternativa.
De nuevo, este planteamiento es general y es muy frecuente como un tipo de razonamiento en la investigación en áreas fácticas. En el caso de una hipótesis H en términos de causalidad probabilística, que establece como E un cambio en la forma de distribución de una o más variables, una explicación alternativa que se considera rutinariamente es el azar, es decir la explicación de por que O es igual casi a sin que sea cierta H, se atribuye a la aleatoriedad del fenómeno
Otras fuentes importantes de explicaciones alternativas surgen de los llamados factores de confusión, que son factores asociados con los factores causales, pero que tambien pueden provocar el cambio E, en los efectos. El ejemplo clasico es “ si planteamos en H , que hay un factor, vg. Fumar, que causa cancer pulmonar, entonces Ees que esperamos que en un grupo de fumadores se tenga mayor proporción de cancer que en un grupo de no fumadores. Sin embargo si en el primer grupo predominan los jovenes y en el segundo las personas de edad avanzada, si se observa cercano a E, entonces realmente no se sabe si esta cercania ocurrió por el fumar o por la edad. La edad es un explicación alternativa a la H el fumar en la causalidad del cancer pulmonar. Un cambio de diseño es buscar personas de “la misma” edad. O bien que la distribución de las edades en ambos grupos sea la misma. Otra forma de “eliminar” o tomar en cuanta esos factores de confusión es mediante la modelación de sus efectos en forma conjunta con los factores causales; se tienen así los llamados efectos “corregidos”. Simplificando el planteamiento, usualmente se denomina con variable X a los cambios en los posibles factores causales (v. independiente) y como Y a la variable (dependiente) la que mide los resultados observados, la O. La estrategia de diseño, de análisis, o ambos es buscar una relación entre la X y la Y, que no desaparece al condicionar (mantener constante) otros factores A, B, ... Q. que pueden ser explicaciones alternativas. Este condicionamiento se logra por diseño o por análisis. Se dice X se asocia con Y dados A, B, ...Q.
Para ilustrar los aspectos metodológicos y epistémicos que se encuentran en la búsqueda de relaciones e causalidad probabilística, planteo a mis alumnos la siguiente aseveración y ellos deben señalar si la consideran falsa o verdadera: -“En un estudio sobre el ejercicio físico y ácidos grasos, se tenia un grupo de 100 personas que realizó ejercicio físico vigoroso durante un año, y un grupo control también de 100 personas fue sedentario. El grupo de ejercicio tuvo un promedio de ácidos grasos de 12.3 mg por 100 cc. en suero, y el promedio para el de sedentarios fue de 17.5 ; se realiza una prueba de t y resulta muy significativa (p< 0.0001). Se concluye el ejercicio físico vigoroso disminuye los ácidos grasos en suero”-. Frecuentemente la respuesta es que es verdadera. Esto se debe quizá a un exceso de confianza y probablemente no entender lo que es una prueba de significancia estadística, además de ignorar el diseño. Si los que hacen ejercicio son jóvenes y los que no lo hacen, son viejos, las diferencias se pueden deber a la edad y no al ejercicio, aun que sean significativas las diferencias. Otras explicaciones alternativas ocurren por ejemplo por errores de medición, si los que realizan ejercicio se les toma la muestra de sangre y transcurren 2 horas para su análisis y en cambio a los sedentarios se les hace la determinación en 20 minutos, puede haber una degradación de los ácidos grasos y resultar menor en los de ejercicio que en los otros, pero no por efecto del ejercicio. Para apoyar una relación de causalidad se requiere el aspecto empírico de la estadística, además de tener un diseño que elimine en la medida de lo posible explicaciones alternativas a la hipótesis de causalidad, también un apoyo de teorías aceptadas. Un error muy frecuente de algunos usuarios de la estadística es el de concluir sobre relaciones causales ante una relación entre variables que es significativa estadísticamente. Para la interpretación de la significancia estadística es necesario conceptualizar que los sujetos con y sin ejercicio son muestras de sendas poblaciones y que lo que interesa es comparar las medias de los valores de ácidos grasos en las poblaciones. Así se denota por µ1 la media de ácidos grasos de toda una población infinita o muy grande de sujetos parecidos a los del estudio en raza, edad, etc. Que realiza ejercicio y µ2 la de otra población de sujetos iguales que no realizan el ejercicio. La prueba de significancia lo que señala es que bajo el supuesto de que µ1=µ2 , se espera que los promedios de ambas muestras sean iguales (E, esperado) ocurre una discrepancia de 17.5 – 12.3 =5.2 (O), y es muy improbable (menor a 0.0001, es decir menos de 0.01%) de tener una discrepancia como la obtenida o mayor. En base a esto, lo único que se puede afirmar con muy poco error es que no es cierto que µ1=µ2 pero de ninguna manera a que se debe la diferencia entre µ1y µ2.
Al esfuerzo de eliminar explicaciones alternativas (en particular factores de confusión) a una hipótesis de causalidad probabilística se le ha llamado Validez Interna El término designa que el estudio de manera interna es valido para que se pueda interpretar como un apoyo a la hipótesis de causalidad probabilística.
7.1 Validez Externa Una característica de los razonamientos estadísticos es la referente a que se pretende obtener conclusiones sobre un universo o población a partir de una muestra. Esto se puede extender a varias poblaciones a partir de varias muestras. Para que esto sea válido, se requiere que la muestra sea representativa de la población. Por representativo se entiende que los aspectos importantes para el estudio se reproduzcan en la muestra de manera semejante a los de la población. Esta definición es dependiente de los propósitos de la investigación, lo cual la hace sujeta a consideraciones subjetivas. Así por ejemplo una muestra formada con los 45 alumnos de un curso de filosofía puede ser representativa de todos los alumnos de una universidad (la población) si se estudian los niveles de colesterol o las presiones arteriales de la población, pero no lo es si se estudia el conocimiento de la población respecto a la epistemología.
La distribución de las variables de interés en la muestra y en la población es semejante.
El aspecto básico para la representatividad queda expresado por la llamada “ley de los grandes números” (J. Bernoulli 1713, Ars. Conjectandi),:Si la muestra se toma en forma aleatoria, cualquier elemento de la población tiene la misma probabilidad de ocurrir en la muestra, y además el tamaño de la muestra es “grande”, entonces las proporciones en la muestra se parecen a las de la población.
Si la muestra se toma “al azar”, la proporción de la muestra se acerca cada vez más a la de la población limn→∞P = p. Esto hace que si la proporción se refiere a cualquier intervalo de valores, la proporción en la muestra se acerca la de la población; si esto se considera simultáneamente para varios intervalos de valores, toda la distribución en la muestra se acerca a la poblacional. En algunas aplicaciones de la estadística, las llamadas de “Muestreo” se toman las muestras aleatorias de las poblaciones para que resulten representativas, o bien se hacen ajustes matemáticos para lograr la representatividad.
Sin embargo hay muchas situaciones de investigación en biología, medicina, y otras disciplinas en las que es común tener una muestra que no se toma aleatoriamente de la población, esto se hace por razones de accesibilidad o economía, por ejemplo los alumnos de un grupo, los voluntarios que responden, o los pacientes que acuden a un hospital. En este caso se define una población para la cual la muestra es representativa. Esta población se define a partir de la distribución en la muestra de aquellas características importantes para la investigación.

Referencias Bibliográficas
Lakoff G. y Johnson, M. (1999). “ Philosofhy in the flesh. The emboided mind and its challenge to western thouht ”.New York : Basic Book.

martes, 29 de septiembre de 2015

Filosofía de la Ciencia y Valores

Filosofía de la Ciencia y Valores

Blanca Inés Prada Márquez
Docente UIS

Universidad Industrial de Santander
Bucaramanga (Colombia)

Resumen

Nos proponemos en este artículo plantear que la filosofía de la ciencia no puede seguirse considerando únicamente como una actividad epistémica y metodológica, sino también como actividad axiológica, en el sentido de que su reflexión no debe apuntar solamente al cómo se han desarrollado las teorías científicas, sino también al deber ser de la ciencia, promoviendo nuevos valores tanto epistémicos como prácticos dentro del quehacer científico, y enfatizando sobre la responsabilidad ética y social del investigador.

1. ¿Existen valores en la ciencia? ¿Cuáles de esos valores le interesan a la reflexión filosófica?

Desde Moore, con su conocida "falacia naturalista" se solía considerar, por los filósofos de la ciencia, en las primeras décadas del siglo XX, que esta debía ser una actividad descriptiva, explicativa y predictiva, y que las teorías debían ser falsables, comprobables, verificables, enfatizando los valores cognitivos o epistémicos en la ciencia, pero en modo alguno se debía preguntar sobre el deber ser del quehacer científico. El mismo Laudan, en su libro Science and Values(1), insiste en que los valores y normas que él estudia no son los valores éticos, ni las normas morales, sino los valores cognitivos y las normas o reglas metodológicas.
Sin embargo, a mediados del siglo XX, con las consecuencias de la bomba atómica, y en particular en los últimos veinte años con el comienzo de la ingeniería genética, se fue tomando conciencia de que la ciencia no era, como pensaban los iluministas, suficiente por sí misma para instaurar una sociedad armónica, sino que ella ofrecía sí muchos beneficios a la humanidad, pero también significaba un inmenso riesgo. En otras palabras, se comprendió que la ciencia no era solamente una actividad teorética, sino también una actividad práctica capaz de transformar el mundo, e incluso de destruirlo. El científico no sólo indaga cómo es el mundo, sino que con su actividad está permanentemente transformándolo.
La ciencia como decía Bacon es poder. Quien conoce las leyes de la naturaleza tiene también el poder de dominarla. El filósofo inglés se mostró siempre muy entusiasmado ante el poder maravilloso que empezaba a vislumbrar en la ciencia, la cual veía como valor biológico puesto que tiene una importancia capital para la vida. Las ventajas que la ciencia ofrece son para Bacon fundamentalmente prácticas y utilitarias: gracias a ella la humanidad ya no tiembla aterrorizada ante las fuerzas de la naturaleza, posee los medios para mitigar o evitar el sufrimiento, y puede conseguir una vida más placentera y armónica. Antes el universo era un enemigo que se mostraba siempre hostil al hombre, ahora el universo puede convertirse en amigo gracias al progreso científico. Cuanto mayor es el conocimiento científico mayor es el dominio que se puede ejercer sobre la naturaleza. Como puede verse, es grande el entusiasmo de Francisco Bacon frente al valor práctico del conocimiento científico.
Una consecuencia de este valor práctico de la ciencia es la fórmula de Augusto Comte: “saber es prever”. Cuando se conocen las leyes a que obedecen los fenómenos se pueden prever los hechos y pronosticar los sucesos. Bacon y Comte señalan valores muy importantes, pero todos esos valores son de carácter práctico y utilitario. Existen además valores de otro orden, valores ideales de la ciencia que se refieren a su función teórica. La ciencia por ejemplo conduce a una gran unificación de los conocimientos y a ensanchar el horizonte del pensamiento. La ciencia, como decía Einstein, no vale solamente por sus aplicaciones prácticas sino también por las ideas que aporta para la comprensión y explicación del mundo(2). Pero también podríamos hablar de los valores éticos, sociales, culturales y políticos que desencadena no tanto el desarrollo de las teorías científicas, sino la aplicación de éstas (tecnociencia).
Poco a poco se ha ido comprendiendo que la ciencia encierra una multiplicidad de valores y esto ha hecho pensar a algunos filósofos de la ciencia, que su actividad debe ampliarse involucrando en su trabajo el estudio epistémico y metodológico, pero también el axiológico, de tal manera que hoy día es difícil mantener una separación radical entre la filosofía de la ciencia y la filosofía práctica, como trató de buscarlo Locke en sus Ensayos sobre el entendimiento humano, al separar entre Física (filosofía natural), Filosofía práctica (Etica) y Semiótica (o doctrina de los signos)(3).
En general, los filósofos que se han inscrito en la tradición empirista inspirados en Locke y Hume, y más tarde en Kant(4), y los neokantianos, redujeron la racionalidad de la ciencia a una racionalidad pura, separando la ciencia de la axiología; concepción que ha sido seguida incluso por sociólogos de la ciencia como Max Weber(5), para quien la finalidad de la ciencia, sea esta social o natural, es decir la verdad, tratando además de describir y explicar los fenómenos de la mejor manera posible. Según Weber, sólo se posee conocimiento científico cuando se logran explicaciones causales, pero sabemos muy bien que las explicaciones causales representan visiones muy fragmentadas y parciales de la realidad y exigen un retroceso causal, retroceso que debería llevar hasta el infinito, pero como esto es imposible el investigador se ve obligado a seleccionar aquellos aspectos que le interesa estudiar. Esta selección sólo puede realizarse haciendo referencia a valores. Dado que en la ciencia, a su juicio, no deben expresarse juicios de valor, plantea Weber que "el hombre de ciencia debe indicar claramente dónde y cuándo termina de hablar el científico y dónde y cuándo comienza a hablar el hombre de voluntad"(6). Esta reflexión la tiene muy en cuenta, sobretodo al referirse, en El Político y el científico, a la actividad docente. El maestro no es un caudillo que orienta políticamente a sus estudiantes, ni un profeta que reparte revelaciones sobre cómo actuar y sobre el sentido del mundo, sino un orientador cuya tarea es crear claridad y responsabilidad respecto a las posiciones que el alumno tome en relación con el mundo. El profesor ofrece pistas para que el alumno reflexione y asuma críticamente su compromiso político y ético como persona y como ciudadano(7). Sin embargo nos preguntamos: ¿es posible mantener una tal neutralidad en la docencia, sobretodo hoy, cuando la ciencia ha tocado las fibras más íntimas del ser humano, como sucede por ejemplo con la ingeniería genética? ¿O cuando la investigación sirve para desarrollar métodos crueles de destrucción masiva, como las armas nucleares o biológicas?.
Robert Mertón, otro sociólogo de la ciencia, recalcará al contrario que la ciencia no sólo ofrece una acervo muy importante de conocimientos acumulados, y de métodos para lograr dichos conocimientos, sino que ella incluye también una serie de prácticas sociales o comunitarias, prácticas que naturalmente están regidas por normas y valores, de donde deduce que además de una metodología y una epistemología, la filosofía de la ciencia debería incluir también una axiología, si de verdad quiere acercarse a la práctica científica real. Sin embargo, siguiendo una tesis reduccionista, se centró únicamente en el conocimiento científico y su expansión, dejando de lado el contexto de aplicación, sin duda una de las grandes peculiaridades de la ciencia(8), y donde el problema de su ethos y de sus valores resulta más importante.

2. El tema de los valores en la filosofía de la ciencia desarrollada por Popper, Kuhn y Laudan.

Muy diferente será la visión que puede deducirse de la filosofía de Karl Popper. Aunque algunas filósofos, con una mirada superficial sobre su obra lo hayan catalogado de cientificista, y hayan querido ver en él un exponente de la neutralidad valorativa, en la filosofía de la ciencia popperiana subyace un fuerte imperativo moral; la falsación y la crítica no sólo son preceptos metodológico sino también reglas propias del ethos de la ciencia.
Las consecuencias filosóficas del falsacionismo popperiano van mucho más allá de la ciencia experimental, concentrándose en lo que él llama "racionalismo crítico"(9). Sin embargo, en La Lógica de la Investigación científica, Popper centra toda su preocupación en resolver los aspectos prácticos de su metodología, y no ve las consecuencias filosóficas de su método; por otra parte, al centrar la crítica solamente en las refutaciones empíricas de las teorías científicas, relega a un segundo plano el "método de la discusión racional". Popper es el primero en darse cuenta de las limitaciones de su método en este campo(10).
Es así como, a partir de los debates que sostiene después de publicada la Lógica empieza a encontrarle universalidad a su método; ya en 1937, al analizar y tratar de darle sentido a la triada dialéctica hegelina de tesis, antítesis y síntesis, propone el método de "resolución de problemas" como consecuencia del método de "ensayo y error". Comprendió Popper que su énfasis en la eliminación crítica y en el surgimiento permanente de nuevos problemas, podía aplicarse en todos los ámbitos de las actividades humanas y no solamente en las ciencias experimentales; es por ello que en la Sociedad abierta y sus enemigos logró especificar por primera vez los rasgos fundamentales de lo que seguirá llamándose “racionalismo crítico”. Aquí el principio de falibilidad del conocimiento humano (toda teoría en principio puede ser falsa), se une al mensaje socrático “sólo sé que nada sé”, junto con una concepción de la racionalidad como “apertura a la crítica intersubjetiva”, en donde se ve a los otros sujetos en su verdadera dimensión, es decir, portadores de racionalidad. Más tarde en su conferencia “Tolerancia y responsabilidad intelectual” elevará este principio al rango de principio ético(11).
La comunicabilidad del conocimiento científico al igual que su crítica son condiciones indispensables para lograr la intersubjetividad, tesis esta que ya no tiene que ver con la metodología, ni con la epistemología, sino con la axiología, o si se quiere, se dan aquí los primeros pasos en esta dirección.. Es más, la concepción popperiana del ethos de la ciencia conduce a vincular la actividad científica con las normas políticas e institucionales de la sociedad concreta en donde la ciencia se elabora: “en último término, el progreso depende en gran medida de factores políticos, es decir, de instituciones políticas que salvaguarden la libertad de pensamiento”(12). Si bien Popper es demasiado idealista en su consideración sobre las instituciones, si podemos decir que con él se abre un campo de investigación para la filosofía de la ciencia alejada de las tendencias empiristas y científicistas.
Esta axiología de la ciencia que subyace en la filosofía popperiana nos muestra nuevos valores que pueden considerarse fundamentales para el desarrollo de la actividad científica, por ejemplo, la libertad de pensamiento y la libertad de crítica. Sin llegar a afirmar que democracia y libertad sean condiciones indispensables para lograr el desarrollo científico (la historia ha mostrado en numerosas ocasiones que esto no ha sido así), sin embargo, la ciencia siempre ha florecido en mayor medida en aquellas regiones más democráticas, porque si bien la ciencia es una actividad regulada y normatizada, la posibilidad de criticar y mejorar dichas reglas siempre debe estar abierta.
De igual manera Thomás Kuhn, mostró, no tanto en la Estructura de las revoluciones científicas (1962sino en su conferencia de 1973 “Objetividad, juicios de valor y elección de teorías”(13) (escrita fundamentalmente para responder a las críticas de Lakatos, Shape y Shefer), que el proceso de evaluación de teorías rivales resulta ser mucho más complejo de lo que creyó la filosofía empirista de la ciencia. Kuhn distingue entre reglas y valores y afirma que los criterios de elección de teorías (precisión, coherencia, amplitud, simplicidad y fecundidad) funcionan como valores incompletos y no como reglas de decisión, puesto que a la hora de enjuiciar las teorías, científicos adscritos a los mismos programas de investigación pueden expresar valoraciones distintas.
Para Kuhn la racionalidad científica depende de una pluralidad de valores compartidos, cuya fluctuante combinación suscita la elección de unas teorías frente a otras. Considera que no hay ningún algoritmo compartido de elección racional de teorías que pudiera dilucidar la mayor o menor científicidad de las teorías científicas teniendo en cuenta su grado de corroboración (como lo plantea Carnap) o de falsación (al estilo popperiano), ni por su aproximación a la verdad (escuela de Helsinki), ni por su capacidad para la resolución de problemas (Laudan), sino que la elección entre teorías rivales está regida por una pluralidad de valores, valores que han ido evolucionando según las épocas y que además se van comunicando de una ciencia a otra(14). De la filosofía de la ciencia kuhniana se desprende que la comprensión de la racionalidad científica exige no sólo un trabajo metodológico y epistemológico, sino también axiológico; es más, la comprensión del ethos de la ciencia necesita de la realización de un estudio profundo de los valores que subyacen dentro del quehacer histórico de los hombres de ciencia (trabajo que no ha sido realizado todavía), pero que dio pie al interesante libro de Larry Laudan, Science and Values (1984), que ya hemos mencionado(15).
En el libro citado se propuso Laudan elaborar una teoría unificadora de la racionalidad científica, trabajo que había ya iniciado en El progreso y sus valores (1977)(16), donde se afirmaba que la ciencia, en esencia, es una actividad de resolución de problemas(17), coincidiendo aquí con Popper, y Kuhn, pero subrayando que resolver problemas no se reduce a explicar hechos, en efecto hay numerosos hechos que durante largo tiempo no supusieron problemas científicos aceptándose explicaciones míticas, religiosas o astrológicas. Laudan se separa también de Popper al considerar que la verdad y la falsedad son irrelevantes para la resolución de problemas(18), y coincide con Lakatos al afirmar el criterio de racionalidad fundado en el progreso, “la racionalidad consiste en la elección de teorías más progresivas”(19).
Sin embargo Laudan sólo se ocupa de los valores epistémicos (verdad, coherencia, simplicidad y fecundidad predictiva), o lo que él llama “la evaluación cognoscitivamente racional”, considerando que la ciencia sólo debe ocuparse de la evaluación de las cuestiones epistémicas de la ciencia, renunciando al análisis de la praxis científica en toda su complejidad, considerando que ésta (la praxis científica) pertenece a dimensiones no racionales de la evaluación de problemas, pero curiosamente reinvindica la dialéctica y la pluralidad de concepciones rivales como signo de racionalidad y de progreso.
Otros autores como Echeverría, por ejemplo, se preguntan ¿por qué habría que separar la reflexión filosófica sobre la actividad científica de una reflexión sobre los valores plurales que de hecho la rigen? Y responde que la filosofía de la ciencia no sólo ha de incluir una axiología, sino que dicha axiología no debe limitarse sólo a los valores epistémicos, sino también a aquellos valores de relevancia y utilidad social(20).

3. La ilusión de construir una ética científica.

Algunos autores se preguntan también si es posible una ética científica, pregunta que podría significar que es posible fundamentar la ética en la ciencia, o más bien, que toda ciencia (y toda actividad humana) debe fundamentarse en la ética. Por lo menos podemos hablar de tres proyectos de ética científica: en el siglo XVII el proyecto cartesiano, y en el siglo XX los proyectos de Mario Bunge y Miguel Angel Quintanilla.
Descartes, en el prefacio a los Principios plantea su idea moral fundamentada en las ciencias. Con la imagen del árbol nos dice que la moral es una rama que presupone un conocimiento completo de las otras ciencias (la medicina y la mecánica que eran las ciencias de su época) y por ello era el último peldaño en la escala de la sabiduría. La misma idea había sido expresada en la sexta Parte del Dircurso del método, en donde escribió:
Esas nociones (de la física) me han enseñado que es posible llegar a conocimientos muy útiles para la vida, y que, en lugar de la filosofía especulativa, enseñada en las escuelas, es posible encontrar una filosofía práctica, por medio de la cual, conociendo la fuerza y las acciones del fuego, del agua, del aire, de los astros y de los demás cuerpos que nos rodean, tan distintamente como conocemos los oficios varios de nuestros artesanos, podríamos aprovecharlas del mismo modo, en todos los usos a que sean propias y de esta forma hacernos como dueños y señores de la naturaleza(21).
Descartes, optimista como Bacon frente al desarrollo científico, fue el primero en creer en la utopía tecnológica de la modernidad, al considerar que la tecnología nos ayudaría a vivir mejor, a ser más felices, controlando racionalmente la naturaleza y las pasiones, pero como en su época el desarrollo científico era incipiente, considera suficiente plantear sólo una moral provisional, en espera de un mayor desarrollo de las ciencias y las artes.
Después de Descartes han habido varios proyectos para fundamentar la ética en la ciencia, no tanto en una ciencia puramente teórica, como lo era la ciencia de la época cartesiana, sino en una ciencia experimental, capaz de tener eficacia gracias a su aplicación en la transformación del mundo. Así pues, en el siglo XX con el impresionante desarrollo de la tecnología, algunos pensadores creyeron llegado el momento de realizar el proyecto cartesiano, postulando que la ética debía basarse en la racionalidad científico-tecnológica y convertirse en tecnoética. Una tecnoética que como la ciencia pudiera describir y explicar los actos humanos, predecir y aplicar dichas predicciones para controlar y dominar la naturaleza humana y la sociedad.
El primer caso al que quiero referirme es al de Mario Bunge, quien entiende la “ética científica” como la ciencia de la conducta deseable, empleando el método científico y los conocimientos de la ciencia acerca del individuo y la sociedad. Esta ética requeriría tres niveles: el descriptivo, el normativo y el metaético. Por lo tanto, “la nueva ética que se prefigura constará probablemente de tres ramas: la ètica descriptiva o ética psicosocial, que sería la ciencia de la conducta considerada como fenómeno psicosocial; la ética normativa o ética teórica, ética de la conducta deseable en cada contexto; y la metaciencia o filosofía científica de la ética científica que sería la consideración filosófica de la ética científica”(22). De la sensibilización del científico ante los problemas morales y de la capacidad del moralista para fundar su discurso en el saber contrastado de la ciencia, depende, según Bunge, el éxito del proyecto de fundamentación racional del saber ético.
No hay duda que la comprensión de muchos problemas morales como la delincuencia, el consumo de drogas, la violencia y otros, exigen hoy sólidos conocimientos científicos en biología, psicología y sociología, particularmente, pero pensamos que aquí no radica todo el problema. En ética tenemos necesidad de un trabajo interdisciplinario. La comprensión de los comportamientos humanos en el mundo actual, donde existen múltiples concepciones de vida buena, exige algo más que investigación científica: exige la aceptación del imperativo de la dignidad humana, dignidad que se fundamenta en el hecho de que el hombre es un ser racional y como tal un ser libre y autónomo, cuya ontología rechaza todo intento de instrumentación al ser un fin, jamás un medio. No se puede hacer hoy una ética de espaldas a la ciencia, pero tampoco olvidar que todo discurso ético es ya un discurso filosófico sin que esto suene como partidismo hegemónico a favor de la filosofía, sino en el sentido de que todo discurso ético esta orientado hacia el deber ser.
Por su parte Quintanilla, para quien la opción por la razón conlleva irremisiblemente a la opción por la racionalidad científica, quisiera hacer de la ética una tecnología capaz de controlar la maldad humana y lograr la realización del bien(23). Si la moral se entiende como costumbre, la ética sería entonces una tecnología social que podría cambiar las malas costumbres e incentivar otras. Pero si la moral se entiende como acción determinada por los genes, entonces la ética sería una tecnología biológica, presuponiendo en ambos casos lo que es moral para poder controlar y transformar el comportamiento humano. Pero ¿quién tiene los criterios para decidir? ¿Quién sabe lo que es el bien para medir una acción particular?... ¿Los científicos? Si así fuese, caeríamos en una pérdida absoluta de libertad y por lo tanto de la ética misma. O ¿acaso los políticos? En este caso ¿no estarían los científicos autorizados a ocultar su responsabilidad moral?.
Hay también la tendencia a fundamentar la ética en la biología. Así por ejemplo, mientras J. Monod(24) excluyó la ética de la ciencia porque consideraba que no hay que confundir conocimiento con ética, verdad con valores, E O. Wilson(25) trata de fundar la ética en la biología, a partir de su propuesta de “nueva síntesis” entre biología y sociología que termina en una reducción de lo social a lo biológico. Wilson nos dice que existen reglas “epigénicas” que nos llevan a actuar de manera egoísta o altruista, reduciendo la explicación de la conducta moral (altruismo, imperativos éticos, egoísmo, etc.) a una explicación genética, sustentando en últimas toda la cultura en los genes. La cultura humana, dice Wilson, “es la técnica tortuosa por medio de la cual el material genético humano ha sido y será conservado intacto. No es posible demostrar otra función definitiva de la moral”(26).
Aceptando que existen condicionamientos biológicos, psicológicos, económicos y sociales en nuestros comportamientos, el problema está en la actitud reduccionista por parte de científicos y filósofos. No se puede desconocer que la investigación científica ha abierto un amplio panorama para la reflexión ética, sin que por ello se haya logrado hacer del comportamiento humano un hecho capaz de ser comprendido, en toda su complejidad, únicamente acudiendo a estudios específicamente científicos.
A medida que avanza la investigación científica el ser humano en su totalidad se ha visto implicado en ella, las fibras más íntimas de su ser son ahora, fácilmente manipulables por dicha investigación. Es urgente por lo tanto realizar una reflexión filosófica que involucre a la actividad científica en toda su complejidad, centrada fundamentalmente en todos aquellos criterios axiológicos que dicha actividad pone en marcha, y en las consecuencias prácticas que su aplicación tiene para el hombre, la sociedad y el medio ambiente. Hasta la fecha la mayoría de los filósofos y sociólogos de la ciencia se han ocupado casi exclusivamente de los contextos de descubrimiento y justificación, desconociendo otros contextos como los de educación y aplicación; además han simplificando demasiado el contexto de evaluación ya que se ha reducido sólo al estudio de teorías alternativas, sin tener en cuenta que la praxis científica es un proceso interactivo que tiene lugar en todas las fases del proceso científico.

4. La propuesta de Nicholás Rescher en torno al tema de los valores en la ciencia y la tecnología.

Nicholás Rescher en su libro Razón y valores en la Era científico-tecnológica, después de analizar ampliamente toda la problemática del valor, y de mostrar que el valor no es sólo una cuestión subjetiva, sino también objetiva, explica que los valores en la ciencia tienen que ver fundamentalmente con:
Los objetivos de la ciencia: los cometidos de la investigación científica siempre tienen que ver con valoraciones, por ejemplo, el tema de una investigación es elegido por sujetos individuales o por grupos, pero dicha elección se hace siempre dando preferencia a unos temas sobre otros y teniendo en cuenta la inversión en tiempo, esfuerzos y recursos. La conducta misma del investigador está vinculada con valores tales como la veracidad, la precisión, la objetividad. De igual manera sucede con la descripción efectiva, la predicción, el control y dominio de la naturaleza que se traduce en tecnología.
Valores de la ciencia en cuanto a teoría. Ciertos factores de valor constituyen los desiderata de las teorías científicas, en los cuales se incluyen los factores de coherencia, consistencia, generalidad, comprensibilidad, simplicidad, exactitud, precisión y otros. Aquí se encuentran también los valores incluidos en la gestión del riesgo cognitivo, en especial los standars de prueba y rigor en las consideraciones que sirven para determinar, cuántas pruebas empíricas se requieren para justificare la aceptabilidad de ciertas afirmaciones científicas.
Valores de la ciencia en cuanto proceso de producción: valores inherentes a los trabajadores científicos, es decir a los actores mismos, tales como perseverancia y persistencia, veracidad, honradez intelectual, cuidado del detalle, pasión por la búsqueda de la verdad, modestia intelectual. Aquí entran también los estímulos al investigador y la búsqueda por el investigador mismo de incentivos y premios.
Valores de la ciencia en cuanto a aplicación: Algunos factores de valor representan el beneficio de los productos de la ciencia, relacionados principalmente con la aplicación de ésta a las ventajas de los desideratas humanos, tales como el bienestar, la salud, la longevidad, la comodidad, etc., especialmente hablando de ciencias como la medicina, la agricultura y la ingeniería genética(27). En estas ciencias sobre todo encontramos los modos a través de los cuales los valores impregnan la labor científico-tecnológica, por ejemplo al evaluar el carácter deseable o no de las diversas implementaciones tecnológicas, al preguntar ¿es deseable (ética o moralmente) realizar manipulaciones psicológicas, organizar grupos de presión para orientar la opinión, desarrollar armas de destrucción masiva, etc?. En diversas áreas de la medicina surgen preguntas sobre la clonación y el aborto, sólo para dar dos ejemplos; o sobre la puesta en práctica de la investigación médica: el ensañamiento terapeútico, la eutanasia, la prolongación artificial de la vida, y muchas otras preguntas que hoy plantea el desarrollo de las últimas tecnologías en medicina(28).
El conocimiento científico es un bien humano, un bien valiosísimo, pero al fin y al cabo un bien entre otros, puesto que el hombre además de bienes específicamente cognitivos, estima también otros bienes relacionados con la calidad de vida personal y comunitaria: bienestar físico, compañerismo, atractivo del medio ambiente, armonía social, desarrollo cultural, etc. El progreso científico-tecnológico si es cierto, como pensaba Francisco Bacon, que puede hacer más fácil la vida humana, pero no la simplifica ni elimina su complejidad, y con frecuencia, mal empleada, aumenta por el contrario los problemas, o plantea nuevos problemas. Problemas que obligan hoy a preguntarnos seriamente sobre los límites del progreso científico, límites no tanto teóricos sino prácticos. No se trata de ponerle límites a la mente humana, sino sólo de ponerle límites a la aplicación irresponsable de aquello que el hombre es capaz de inventar o descubrir.

A manera de conclusión

Los valores desempeñan un papel central en la ciencia y ese cometido no es arbitrario o añadido, sino inherente a su propia estructura de búsqueda racional de comprensión y acomodación al mundo natural que constituye el entorno de nuestra vida. No hay por lo tanto cabida para separar la ciencia de las cuestiones evaluativas, ni de la ética. Al contrario se impone la necesidad de incluir dentro del ámbito de la filosofía de la ciencia no sólo una axiología enfocada hacia los valores epistémicos, y metodológicos, sino también hacia los valores sociales, éticos, estéticos y ecológicos en la ciencia. Esta axiología estudiaría la ciencia tal como ella se produce tanto a nivel individual, como grupal, institucional, y social. Trabajo en el cual colaborarían naturalmente filósofos, historiadores y sociólogos de la ciencia, pero también expertos en la incidencia de la tecnociencia en la sociedad, y ojalá también científicos.
La conciencia del sentido axiológico de la actividad científica debería tenerse muy en cuenta en la formación y educación de los futuros hombres de ciencia y tecnología. Nadie ignora que la educación científica es un proceso enfocado hacia la construcción de saber teórico y práctico" por eso adopta la forma de saber sobre el mundo. En ningún contexto como en el educativo es indispensable la normatización, en ningún contexto fracasa tanto la idea de Feyerabend de "todo vale"(29). Puesto que la enseñanza de la ciencia es condición necesaria para la reproducción y el mejor desarrollo del conocimiento científico, sería un error ignorar los valores que rigen esta fase de la educación científica: orden, claridad, capacidad argumentativa, potenciación del espíritu crítico, modestia intelectual, respeto por la dignidad humana, interés por ayudar a solucionar los problemas más graves de su propia sociedad y respeto por el medio ambiente, son entre otros, valores que deben empezar a desarrollarse desde los bancos de la escuela y enfatizarse sobretodo en la universidad.
Si la filosofía de la ciencia tomara en cuenta la pluralidad axiológica de la actividad científica, no tendría por qué ser considerada como un saber de segundo nivel o teorización de teorizaciones, como lo plantea Ulises Moulines(30), puesto que su ámbito de estudio no dependería solamente de cómo se ha desarrollado la actividad científica, sino del deber ser de esta actividad. Lo cual no significa que estemos postulando una filosofía de la ciencia normativa en cuanto a los contenidos y métodos de la ciencia, sino, que sin dejar de intensivar el pluralismo metodológico, promoviera también valores tanto epistémicos como prácticos que pudieran ofrecer innovaciones axiológicas al trabajo realizado por los hombres de ciencia y tecnología. Una filosofía de la ciencia capaz de conscientizar sobre la necesidad de humanizar la actividad científica en un mundo donde priman los medios sobre los fines, y donde la ciencia ya no es la búsqueda desinteresada del saber, sino también la búsqueda del saber con intenciones mercantilistas y politiqueras para dominar, controlar y ganar.

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Bucaramanga, noviembre 30 de 2001,

Notas:

(1) Berkeley, University of California Press, 1984.
(2) Ver: FINGERMANN, Gregorio. Lógica y teoría del conocimiento. Buenos Aires, Ateneo, pp. 151-159.
(3) LOCKE, op, cit, Madrid, Ed. Nacional, 1980, vol. II, p. 1070.
(4) Fundamentación de la metafísica de las costumbres. Traducción de García Morente. Madrid, Spasa-Calpep. 1967, p. 135.
(5) Sobre la teoría de las ciencias sociales. Barcelona, Península, 1971.
(6) Ibid, p. 19.
(7)WEBER, Max. . El político y el científico. Capítulo 2: La ciencia como vocación. Altaya, Barcelona, 1995.
(8) MERTON, Estudios sobre sociología de la ciencia. Madrid, Alianza, 1980, pp. 66-69.
(9) PRADA M. Blanca Inés. Ensayos en torno al pensamiento de Karl Popper. Bucaramanga, ediciones UIS, 1994, p. 8.
(10) Lógica de la Investigación científica. Madrid, Tecnos, 1985, p. 43.
(11) Sociedad abierta, universo abierto. Madrid, Tecnos, 1984, pp. 139-158.
(12) Miseria del historicismo. Madrid, Alianza, 1978, p. 170.
(13) Conferencia dictada por Kuhn en la Furmant University el 30 de noviembre de 1973. Ver La tensión esencial, F.C.E, México, 1987, pp. 344- 364.
(14) La tensión esencial. . Madrid, F.C.E., 1983, pp. 355-360.
(15) Berkeley Univ. of California Press. Este libro no está traducido al español pero se puede consultar un estudio muy interesante de GONZALEZ J. Wenceslao, El pensamiento de Laudan. En particular el capítulo terceroUniversidad de Coruña, 1998.
(16) Hay traducción española. Madrid, Encuentro, 1986.
(17) Ibid, p. 39.
(18) Ibid, p. 54.
(19) Ibid, p. 33.
(20) “El pluralismo axiológico de la ciencia”. En J. L. ECHEVARRIA. Isegoría, 12 (1995), pp. 44- 79.
(21) Ver Discurso del método, Dióptrica, Meteoros y Geometría. Ediciones Alfaguara, Madrid, 1987, pp. 44-45.
(22) BUNGE, Mario. Etica y ciencia. Buenos Aires, Siglo XX, 1972, p. 81.
(23) QUINTANILLA, Miguel Angel. A favor de la razón. Ensayos de filosofía práctica. Madrid, Taurus, 1981.
(24) Ver, El azar y la necesidad. Barcelona, Barral, 1971.
(25) Sobre la naturaleza humana.
(26) Sobre la naturaleza humana. Cita de RUIZ de la PEÑA. Las nuevas antropologías. Santander, Sal Terre, 1983, p. 236-237.
(27) RESCHER, Nicholás. Razón y valores en la Era científico-tecnológica. Madrid, Paidós, 1999, pp. 90-94.
(28) Ver. ANDORRO, Roberto. Bioética y dignidad de la persona. Madrid, Tecnos, 1998. Ver también BAUDOUIN Jean – Louis y BLONDEAU Danielle. La ética ante la muerte y el derecho a morir. Barcelona, Herder, 1995.
(29) Ver ECHEVERRIA, Javier. "El pluralismo axiológico de la ciencia". En Isegoría. Revista de Filosofía Moral y Política, No. 12,Barcelona, 1995.
(30) MOULINES, Ulises. "La filosofía de la ciencia como disciplina hermeneútica". En Isegoría. Revista de Filosofía moral y política. Barcelona, 1990, pp. 110.