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sábado, 8 de junio de 2019

Azar, economía y política en Milton Friedman David Teira Serrano Tesis de Doctorado Facultad de Filosofía

Azar, economía y política en Milton Friedman David Teira Serrano
Tesis de Doctorado Facultad de Filosofía

1. EL DEBATE SOBRE LA METODOLOGÍA DE MILTON FRIEDMAN

En 1953, a sus 41 años, Milton Friedman dio a la imprenta  «La metodología de la economía positiva positiva», el prólogo de una colección de Ensayos de economía positiva, su primer libro como catedrático de la Universidad de Chicago1. Defendía en él la tesis de que la cientificidad de la economía debía evaluarse por el acierto de sus predicciones y no por el realismo descriptivo de sus hipótesis: aunque un consumidor no se reconozca en el agente económico de los teóricos de la demanda, éste les servirá para predecir acertadamente su decisión, y con eso bastará, según Friedman, para que consideremos su teoría ciencia positiva.
El éxito de sus argumentos convertiría este escrito de circunstancias en el más influyente en la metodología económica del siglo pasado2.

Aun cuando tardase diez años en alcanzar su máxima difusión entre los economistas3, el artículo de Friedman constituyó para muchos de ellos el credo en el que basar su propia reputación profesional como científicos sociales. Aunque su recepción se demoraría todavía otra década, los filósofos de la tradición positivista —y, en particular, los popperianos— encontraron en Friedman a un interlocutor con quien discutir el estatuto teórico de la economía, por más que advirtiesen desde un principio la ambigüedad de sus argumentos4.
Hoy, cincuenta años después, quizá los economistas no sean tan optimistas sobre el alcance predictivo de su disciplina y los filósofos son mucho más escépticos respecto a la posibilidad de reinterpretar de un modo convincente las tesis de Friedman para probar su cientificidad. No es, por tanto, extraño que «La metodología de la economía positiva» se perciba en nuestros días distante como un clásico y sea estudiado como tal5. Quizá no baste para explicar en qué sentido la economía es ciencia, pero cabe aún preguntarse si basta, al menos, para dar cuenta de la cientificidad de la obra económica del propio Friedman. El debate, inaugurado en 1990 por el trabajo de Abraham Hirsch y Neil de Marchi6, se plantea hoy en forma de controversia entre historiadores, sociólogos y filósofos de la economía y, como en tantos otros ámbitos de los Science Studies, se trata de dilucidar en qué
medida los principios metodológicos de Friedman se articulan con su propia práctica como economista. Si su metodología diese cuenta, en algún sentido, de sus opciones teóricas, sería pertinente su discusión filosófica; de no ser así, correspondería exclusivamente al historiador o al sociólogo explicar su elección.
Por ejemplo, los ya citados Hirsch y De Marchi asumen su defensa intentando mostrar la deuda de Friedman con el pragmatismo7. Desde un punto de vista sociológico, Philip Mirowski pretendió recientemente que muchas de sus opciones intelectuales de nuestro autor serían producto, en realidad, de sus compromisos gremiales y políticos8. J. Daniel Hammond, por su parte, probó a dar cuenta de la cuestión de la causalidad en el pensamiento de Friedman desde sus propias fuentes económicas —es decir, en la perspectiva del historiador9. Tal sería el debate en el que se inscribe este trabajo.
Nuestra Tesis pretende probar, en efecto, la pertinencia de un enfoque filosófico de la obra económica de Milton Friedman. Para ello, no intentaremos ofrecer una nueva interpretación de su ensayo metodológico y renunciamos desde un principio a discutir cuestiones tales como su concepción del realismo o sus deudas con cualquiera de los filósofos con los que se le suele asociar10. No negamos, desde luego, el interés de esta empresa, pero quisiéramos ofrecer una respuesta al desafío de sociólogos e historiadores en su...



1 «During our first few years in Chicago, my scholarly publishing consisted of articles in professional journals. In 1953, at the suggestion of Alex Morin at the University of Chicago Press, I collected some of this articles, plus two new ones in a book titled Essays in Positive Economics. The two new articles, “The Methodology of Positive Economics” and “The case for Flexible Exchange Rates”, became two of my most widely cited and influential articles» (FRIEDMAN & D. FRIEDMAN 1998, p. 213).
2 De entre los muchos testimonios que podrían ilustrarlo, baste este de Daniel Hammond: «Through his essay, “The Methodology of Positive Economics”, Milton Friedman has had more influence on economic methodology than any other person in this century» (HAMMOND 1990, p. 194). Un estudio panorámico que situará al lector las tesis de Friedman sobre la predicción se encuentra en GONZÁLEZ 1996 y GONZÁLEZ 1998.
3 El análisis de la difusión de los argumentos de Friedman entre los economistas espera aún su sociólogo de la ciencia (o, en este caso, de la metodología económica): buena parte de los textos esenciales para ello se encuentran compilados en WOOD & WOODS 1990.
4 Ensayos como BLAUG 1992 o CALDWELL 1994 (también en sus primeras ediciones) pueden servirnos como testimonio a este respecto. Uskali Mäki se ha distinguido en la interpretación de la ambigüedad de los argumentos de Friedman: cf., por ejemplo, MÄKI 1988 y 1993.
5 Esto puede apreciarse, por ejemplo, en el tratamiento que recibe en HANDS 2001.
6 Nos referimos a Milton Friedman: Economics in Theory and Practice (HIRSCH & DE MARCHI, 1990). Una ponderada evaluación filosófica de este trabajo se encuentra en MONGIN 1992.
7 En particular, cf . HIRSCH & DE MARCHI 1990, parte I.
8 Cf. particularmente MIROWSKI 2002, caps. 4 y 5, y anteriormente HANDS & MIROWSKI 1999.
9 HAMMOND 1996, y su reivindicación de la pertinencia de este enfoque en HAMMOND 1992.
10 El estado de la cuestión en torno a la metodología de Friedman se expone sumariamente en HAMMOND 1998. En particular, un examen de las posibles deudas filosóficas (y la confusión creada por su admisión de muchas de ellas) se encuentra en HIRSCH & DE MARCHI 1990, pp 1-7.
No negamos, desde luego, el interés de esta empresa, pero quisiéramos ofrecer una respuesta al desafío de sociólogos e historiadores en su

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